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La independencia judicial a prueba

“Esos elogios al trabajo de muchos jueces y fiscales deberían haber sido destacados, al menos, por nuestras Asociaciones Judiciales, ya que indudablemente robustecen nuestra vapuleada institución. Sin embargo, creo que no hemos sabido ver y publicitar suficientemente el reconocimiento internacional que suponen para toda la carrera judicial y fiscal”.

GRECO

“(…) Por ello, al GRECO le preocupa la forma en que se designa a los vocales del CGPJ. A nosotros también. ¿Cómo se designan? La Constitución establece que el CGPJ estará integrado por veinte miembros. De estos, doce se elegirán entre Jueces y Magistrados de todas las categorías judiciales, en los términos que establezca la ley orgánica, cuatro a propuesta del Congreso de los Diputados y cuatro a propuesta del Senado, elegidos en ambos casos por mayoría de tres quintos de sus miembros, entre abogados y otros juristas, todos ellos de reconocida competencia y con más de quince años de ejercicio en su profesión”.

Ese timbre puritano

“(…) Sin embargo, cuando se desplazan siempre los ejes de la información o la facultad de informar hacia otros espacios distintos de los institucionales, bien puede resultar que, por el solo hecho de informar incluso sin atisbo de ánimo desleal, se influirá excesiva e inevitablemente en los procesos de toma de decisiones de las instituciones judiciales, como bien pudiera suceder con las que tienen que ver con las legítimas aspiraciones individuales al Tribunal Supremo o a la presidencia de otros órganos judiciales igualmente relevantes”.

¿Es independiente un juez?

“(…) La ideología puede tener influencia en aquellas resoluciones judiciales que más elementos de subjetividad permiten, lo que resulta normal en todo comportamiento humano y no es contrario a derecho pues si esa subjetividad llega a transgredirlo con un resultado injusto, las propias leyes permiten acudir a órganos superiores para revocar esas decisiones”.

La Justicia que grita

“(…) También hay una Justicia, mayúscula, que se pide a gritos. La de quienes quieren servirse del sistema judicial para arrojarlo contra las élites. Se trata de corrientes ideológicas de inspiración demagógica, nítidamente articuladas con fines políticos y que ya han logrado penetrar en la carrera judicial. Estos arrastran siempre palabras graves, que detonan en forma de pesados juicios de valor frente a quienes desfiguran como enemigos para ganar la clientela de los jueces más descontentos, que tal vez acabarán por justificar el discurso derogatorio con el que, visiblemente, los primeros solo pretenden auparse a los lugares de gobierno”.