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La independencia judicial a prueba

“Esos elogios al trabajo de muchos jueces y fiscales deberían haber sido destacados, al menos, por nuestras Asociaciones Judiciales, ya que indudablemente robustecen nuestra vapuleada institución. Sin embargo, creo que no hemos sabido ver y publicitar suficientemente el reconocimiento internacional que suponen para toda la carrera judicial y fiscal”.

Conceptos grandes, razones útiles

“Hace algunas semanas se dio a conocer la creación en Cataluña de una nueva asociación judicial, Ágora Judicial (…) ¿Es esta nueva asociación de jueces un mero instrumento al servicio de los partidarios de la independencia catalana? (…) afirmo que su voz entraña el grave peligro de confundir a la ciudadanía en un momento en el que, de forma indispensable, se le debe trasladar un mensaje muy claro de confianza en sus instituciones”.

La Asociación desconocida

“(…) Nuestra asociación estaba basada en tres pilares fundamentales. Hasta ahora, primer pilar, el Congreso era nuestro principal órgano de participación, al que acudían compromisarios distribuidos por secciones territoriales según su número de asociados para, de forma deliberativa, adoptar las decisiones fundamentales que afectaban al futuro de la asociación. Como segundo pilar se daba la fórmula de democracia representativa: las decisiones se adoptaban en el Congreso por la mayoría de compromisarios, que a su vez representaban a la mayoría de asociados. Del mismo modo y en tercer lugar, nuestra asociación garantizaba un adecuado equilibrio entre todos los territorios, procurando celosamente la participación de las secciones territoriales dotadas de un número menor de jueces”.

La Justicia que grita

“(…) También hay una Justicia, mayúscula, que se pide a gritos. La de quienes quieren servirse del sistema judicial para arrojarlo contra las élites. Se trata de corrientes ideológicas de inspiración demagógica, nítidamente articuladas con fines políticos y que ya han logrado penetrar en la carrera judicial. Estos arrastran siempre palabras graves, que detonan en forma de pesados juicios de valor frente a quienes desfiguran como enemigos para ganar la clientela de los jueces más descontentos, que tal vez acabarán por justificar el discurso derogatorio con el que, visiblemente, los primeros solo pretenden auparse a los lugares de gobierno”.