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La dignidad perdida

“Asistimos día sí y otro también a un espectáculo que bien podría ser tachado de impúdico en el que los diferentes partidos políticos ni siquiera se preocupan ya en disimular el intercambio de cromos en el que se ha convertido la designación de los representantes del órgano de gobierno de los jueces”.

Juez conservador, juez progresista

“A los jueces nos ven de dos colores. Blanco o negro. Conservadores o progresistas.
Esta limitación cromática poco o nada tiene que ver con la trayectoria profesional de un juez o con el tipo de resoluciones que dicte”.

Al servicio de Cataluña y del sistema constitucional

“En el día de ayer el Grupo Parlamentario del Partido Popular en el Congreso de los Diputados presentó una Proposición de modificación de la Ley 15/2003, de 26 de mayo, reguladora del régimen retributivo de las carreras judicial y fiscal. La propuesta de modificación tiene por objeto la aprobación de un complemento de destino por circunstancias especiales para los jueces y fiscales destinados en Cataluña”.

La independencia judicial a prueba

“Esos elogios al trabajo de muchos jueces y fiscales deberían haber sido destacados, al menos, por nuestras Asociaciones Judiciales, ya que indudablemente robustecen nuestra vapuleada institución. Sin embargo, creo que no hemos sabido ver y publicitar suficientemente el reconocimiento internacional que suponen para toda la carrera judicial y fiscal”.

Conceptos grandes, razones útiles

“Hace algunas semanas se dio a conocer la creación en Cataluña de una nueva asociación judicial, Ágora Judicial (…) ¿Es esta nueva asociación de jueces un mero instrumento al servicio de los partidarios de la independencia catalana? (…) afirmo que su voz entraña el grave peligro de confundir a la ciudadanía en un momento en el que, de forma indispensable, se le debe trasladar un mensaje muy claro de confianza en sus instituciones”.

La Asociación desconocida

“(…) Nuestra asociación estaba basada en tres pilares fundamentales. Hasta ahora, primer pilar, el Congreso era nuestro principal órgano de participación, al que acudían compromisarios distribuidos por secciones territoriales según su número de asociados para, de forma deliberativa, adoptar las decisiones fundamentales que afectaban al futuro de la asociación. Como segundo pilar se daba la fórmula de democracia representativa: las decisiones se adoptaban en el Congreso por la mayoría de compromisarios, que a su vez representaban a la mayoría de asociados. Del mismo modo y en tercer lugar, nuestra asociación garantizaba un adecuado equilibrio entre todos los territorios, procurando celosamente la participación de las secciones territoriales dotadas de un número menor de jueces”.