From Proceso penal

La prisión provisional tras el dictado de sentencia en primera instancia

“la prisión provisional tras el dictado de la sentencia en primera instancia debe mantenerse cuando los hechos presentan elementos de gravedad, cuando la pena es de una duración considerable que llevan al pensamiento racional y proporcional de que el riesgo de fuga se mantiene intacto, ya sea porque no hay arraigo familiar o es débil, porque no haya arraigo laboral o es inconsistente o porque la persona condenada goce de una estructura familiar o económica capaz de permitirle vivir en otros paises”.

Juana no está en su casa

“Se consultó a peritos profesionales, se evaluó la capacidad de ambos progenitores, se exploró a los pequeños, se cuestionó la potestad parental de Francesco, pero la conclusión unánime de los juzgadores fue que no había impedimento para evitar la restitución, por lo que nada les hizo cuestionar lo que habían sentenciado ya, aunque fuere provisionalmente, los jueces de Cagliari. El pronunciamiento era claro, Juana tenía que entregar a los pequeños a su padre, que era el titular de la guarda”.

En defensa de Europa (y II)

“Es importante esta conclusión, ya que el TJUE admite expresamente que el órgano judicial emisor pueda plantear una cuestión prejudicial en la medida que dicho órgano es el máximo garante de los derechos de la persona respecto de quien se ha dictado la ODE”.

En defensa de Europa

“los argumentos del juez español, compartidos o no, no podían calificarse en ningún caso como inadecuados o disparatados, sino que los mismos eran razonables y así lo ha entendido también (…) la fiscalía de Alemania, que no es sospechosa de deber nada a la justicia española”.

La desconfianza belga es infundada

“La decisión de la justicia belga de no ejecutar la orden europea de detención de los exconsellers fugados de España contiene una errónea aplicación de la doctrina del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. El análisis de la doctrina del Tribunal evidencia que se ha producido una aplicación de la normativa comunitaria contraria a esa doctrina”.

Catalá y Robles en su laberinto

“ninguna de esas declaraciones es sorprendente, porque comparten el tono con el que hoy en día los líderes políticos tratan de interpelar a una gran masa de ciudadanos, desafectos con su gestión y descreídos del sistema que representan, recurriendo a un discurso emocional y deformado, donde poco importan la objetividad y sensatez de lo que se dice”.