«(…) nuestros días son -al menos no son otra cosa de forma más intensa que esto que constituye la idea central del ensayo- los de una profunda crisis en el sistema político y económico que inspiró el orden que derivó de la pacificación de Europa, por contaminación de una primigenia crisis del modelo capitalista de especulación financiera, que previamente había logrado alienar, a esa concepción particularmente europea del modelo capitalista más general, de una parte esencial de las virtudes que le servían de contrapeso».
Derecho, sistema judicial y democracia
Recuperar el crédito
«(…) Necesitamos un sistema de tutela al consumidor y al pequeño empresario que ponga el acento en cómo se produce ese endeudamiento para tratar de prevenirlo. Para lograr eso debe implicarse a las entidades financieras en la tarea, diseñando instituciones crediticias que eviten la concesión irresponsable de financiación, de manera que se evite a su vez lo que igualmente podría denominarse como un sobreendeudamiento irresponsable».
Una reforma modesta del sistema judicial
«(…) La reforma de la administración de justicia es, indudablemente, un tema que está en la agenda de cualquier Gobierno. Su necesidad es tan notoria que no voy a esforzarme en justificarla. Pero, si es así, es necesario preguntarse por qué los reiterados fracasos para consumarla. Supongo que son diversas las razones, algunas coyunturales y otras estructurales, las que han contribuido a ese fracaso. Yo creo que sus campeones fueron incapaces de medir correctamente sus capacidades y las fuerzas opuestas al cambio que se proponía. Ahora bien, los reformadores también tienen en común que, cuando comprobaron la virulenta respuesta de los sectores afectados y la escasa rentabilidad política de esas medidas, renunciaron rápida y temerosamente a su proyecto».
La Asociación desconocida
«(…) Nuestra asociación estaba basada en tres pilares fundamentales. Hasta ahora, primer pilar, el Congreso era nuestro principal órgano de participación, al que acudían compromisarios distribuidos por secciones territoriales según su número de asociados para, de forma deliberativa, adoptar las decisiones fundamentales que afectaban al futuro de la asociación. Como segundo pilar se daba la fórmula de democracia representativa: las decisiones se adoptaban en el Congreso por la mayoría de compromisarios, que a su vez representaban a la mayoría de asociados. Del mismo modo y en tercer lugar, nuestra asociación garantizaba un adecuado equilibrio entre todos los territorios, procurando celosamente la participación de las secciones territoriales dotadas de un número menor de jueces».
La Justicia que grita
«(…) También hay una Justicia, mayúscula, que se pide a gritos. La de quienes quieren servirse del sistema judicial para arrojarlo contra las élites. Se trata de corrientes ideológicas de inspiración demagógica, nítidamente articuladas con fines políticos y que ya han logrado penetrar en la carrera judicial. Estos arrastran siempre palabras graves, que detonan en forma de pesados juicios de valor frente a quienes desfiguran como enemigos para ganar la clientela de los jueces más descontentos, que tal vez acabarán por justificar el discurso derogatorio con el que, visiblemente, los primeros solo pretenden auparse a los lugares de gobierno».




