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Verdadero y Falso

«Cuando nos cuentan hechos o datos, solo los aceptamos si encajan en nuestro sistema de valores. Si no encajan en nuestro relato, los rechazamos. En este sentido, la verdad no nos interesa. Si los hechos no encajan en nuestra de forma de pensar, los rechazamos porque vemos un riesgo de manipulación».

Llarena, Cataluña y el fascismo inverso

«A Cataluña  ha vuelto el fascismo, aunque vuelve de una manera diferente, de una manera inversa.  Eso y las protestas de una supuesta inspiración democrática, es lo que dificulta identificar lo que es, sencillamente, tan viejo como la historia de todos los movimientos totalitarios».

Inhabilitación de cargos públicos

«Quien ostenta un puesto representativo debe cumplir con las normas como cualquier otra persona, sobre todo cuando se trata de la norma más importante de nuestro sistema, la Constitución. Lo curioso de nuestro sistema político es que la misma Constitución permite la defensa de una gran amplitud de opciones políticas, incluso es posible defender (como ideología) el cambio del sistema vigente; la Constitución no prohíbe presentarse a las elecciones y ser elegido representante público defendiendo, por ejemplo suprimir la propia Constitución».

La independencia judicial a prueba

«Esos elogios al trabajo de muchos jueces y fiscales deberían haber sido destacados, al menos, por nuestras Asociaciones Judiciales, ya que indudablemente robustecen nuestra vapuleada institución. Sin embargo, creo que no hemos sabido ver y publicitar suficientemente el reconocimiento internacional que suponen para toda la carrera judicial y fiscal».

Conceptos grandes, razones útiles

«Hace algunas semanas se dio a conocer la creación en Cataluña de una nueva asociación judicial, Ágora Judicial (…) ¿Es esta nueva asociación de jueces un mero instrumento al servicio de los partidarios de la independencia catalana? (…) afirmo que su voz entraña el grave peligro de confundir a la ciudadanía en un momento en el que, de forma indispensable, se le debe trasladar un mensaje muy claro de confianza en sus instituciones».

Ese timbre puritano

«(…) Sin embargo, cuando se desplazan siempre los ejes de la información o la facultad de informar hacia otros espacios distintos de los institucionales, bien puede resultar que, por el solo hecho de informar incluso sin atisbo de ánimo desleal, se influirá excesiva e inevitablemente en los procesos de toma de decisiones de las instituciones judiciales, como bien pudiera suceder con las que tienen que ver con las legítimas aspiraciones individuales al Tribunal Supremo o a la presidencia de otros órganos judiciales igualmente relevantes».