By La Clave Judicial

Tómame o déjame

“Nuestro colectivo y nuestros respectivos Colegios han hecho un gran esfuerzo, tanto a nivel personal como económico, para liderar todo el proceso de implementación de las nuevas tecnologías, pero no nos queremos quedar aquí y la procura del siglo XXI, sin querer invadir competencias de nadie, todavía tiene capacidad y el firme deseo de ofrecer una mayor colaboración a los Jueces, Letrados de la Administración de Justicia y resto de funcionarios para lograr que la eficacia de nuestra Administración de Justicia se aproxime a la de otras Administraciones Públicas que hace años son una referencia en nuestro entorno europeo”.

Solidaridad con la judicatura catalana

“Percibo con tristeza la pasividad e indiferencia con la que se trata en otros territorios la situación que viven los compañeros de Cataluña. No se le da por los medios la importancia que merece y nosotros tampoco le prestamos la atención necesaria”.

Justicia y comunicación social, una asignatura pendiente

“Por parte del Poder Judicial debemos hacer autocrítica ya si no queremos que el desgaste al que se nos somete con la crítica de determinadas actuaciones judiciales haga tanta mella que resulte imposible poder enmendarlo. Para ello debemos, primero, querer hacernos entender y, segundo, no sólo querer, sino lograr efectivamente hacernos entender”.

Un año Clave

“Los resultados obtenidos por este blog durante su primer año no solo justifican la oportunidad de su creación, sino que evidencian que la mejor manera para alcanzar los objetivos de esta asociación de jueces pasa por conseguir una presencia real en los principales espacios de comunicación social”.

El desenfoque de la perspectiva de género

“Lo que necesitamos los jueces y juezas españoles son los medios necesarios que nos permitan evaluar las situaciones de riesgo con mayores elementos de juicio, sin tener que caer en la adivinación o en la delicada perspectiva de género como elemento decisivo extraño”.

11S: El riesgo de la banalidad

“lo trascedente es siempre la defensa, intransigente e ineludible, de un elenco mínimo pero suficiente de compromisos jurídicos y éticos: los que sostienen a una sociedad democrática que quiera seguir siéndolo”.